Dibujando letras para tallarlas: Fuentes tipográficas

Como dijimos en el artículo anterior la industria gráfica ha desarrollado miles de fuentes tipográficas diferentes. Haciendo clic sobre los siguientes links tenéis acceso a la descarga de muchas de ellas. www.1001freefonts.comhttp://www.fonts.com/Una primera clasificación de las fuentes, es la que divide las familias tipográficas en Serif y Sans Serif. En esta página podéis encontrar fuentes clasificadas por su uso, por temas o por lo que inspiran.http://www.linotype.com/2203/fontsbyinspiration.html?gclid=CMuS-ZjWp60CFaQRNAodMgKfmQLas fuentes serif tienen origen en el pasado. Las letras presentan en sus extremos unos remates característicos, conocidos con el nombre de serif (o serifa). Asemejan a la escritura realizada con pincel o pluma. Las fuentes serif incluyen todas las romanas. Son muy apropiadas para la lectura seguida de largos textos, ya que los trazos finos y los remates ayudan al ojo a fijar y seguir una línea en un conjunto de texto, facilitando la lectura rápida y evitando la monotonía. Las tipografías romanas se basaban en círculos perfectos y formas lineales equilibradas.Las letras redondas como la o, c, p, b, etc, tienen que ser un poco más grandes porque opticamente parecen más pequeñas cuando se agrupan en una palabra junto a otras letras. Como ejemplos de fuentes serif podemos citar Book Antiqua, Bookman Old Style, Courier, Courier New, Century Schoolbook, Garamond, Georgia, MS Serif, New York, Times, Times New Roman y Palatino.Aquí tenéis la letra A en cada uno de esos estilos.Las fuentes sans serif , (“sin serif “en francés), también llamadas etruscas o letras de palo hacen su aparición en Inglaterra durante los años 1820 a 1830. No tienen remates en sus extremos, sus vértices son rectos y sus trazos uniformes. Su legibilidad y durabilidad los hacían perfectos para impresiones de etiquetas, embalajes, envolturas y demás propósitos comerciales. Aunque este uso motivó que fueran despreciados por aquellos que se preocupaban por la estética y la impresión de calidad. Los modernos métodos mecánicos de fabricación de tipos estaban especialmente bien adaptados para este particular estilo de letra. La ausencia de remates y sus trazos finos las hacían muy apropiados para rótulos, carteles de grandes dimensiones, etc. Las fuentes sans serif resultan especialmente indicadas para su visualización en la pantalla de un ordenador. Son legibles a pequeños tamaños y bellas y limpias a tamaños grandes. Sin embargo, no están aconsejadas para textos largos, ya que resultan monótonas y difíciles de seguir. Entre las fuentes Sans Serif se encuentran Arial, Arial Narrow, Arial Rounded MT Bold, Century Gothic, Chicago, Helvetica, Geneva, Impact, Monaco, MS Sans Serif, Tahoma, Trebuchet MS y Verdana. Las letras se ordenan en palabras con vocación de constituirse en mensajes trascendentes e imperecederos. Desde los pequeños trazos iniciales del alfa griego hasta la sofisticación tipográfica, el lenguaje oral ha encontrado su modo de plasmación y la independencia de su soporte biológico perecedero. En el libro de Don Quijote, si contamos a partir de la parte que dice “En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme…” hallaremos 377.032 palabras, 1.687.570 caracteres (sin contar espacios en blanco, si los contásemos entonces saldrían un total de 2.034.611 caracteres) y la utilización de un vocabulario de 22.939 palabras distintas. No cabe duda de la trascendencia que alcanza el cambiante significado que obtiene la ordenación de esos pequeños caracteres, de ese sendero de hormigas que se alinean sobre el papel. Tal vez por ser consciente de ello, la humanidad ha sentido y siente la necesidad de otorgar un valor estético al simple grafismo de cada letra. Nosotros los tallistas, no vamos a ser menos. En el próximo capítulo veremos qué tipo de fuentes recomiendan los libros de talla así como la corrrecta forma de distribuir las letras en el espacio a tallar.