Artículo escrito por Alberto Pierotti. Ofrecido por Gustavo Da Silva

Hugo Da Silva Macorio. De él se trata. Empezó esta senda estrechamente vinculada con el trabajo manual de la madera a fines de los años cincuenta, siendo un niño, y ahora asumió con su hijo Gustavo la meta de devolverle la vida, a través del soplo del espíritu y las técnicas heredadas y aprendidas, a la tipa que plantara en 1903 el entonces intendente Apolinario Sanguinetti por consejo del célebre ingeniero paisajista francés Carlos Thays, y gestiones del diputado nacional colonense Dr. Emilio Gouchón.
Los Da Silva y Da Silva



Un chico entrerriano en la Plaza Próspero Molina Da Silva, un niño aún, se encontraba exponiendo sus primeros trabajos, en palmera fénix, en la Plaza Jorge Washington de Colón en 1960.
Es increíble el tiempo que ha transcurrido. Éramos un puñado, quizás diez personas, que en verano, montábamos una muestra en mesas en la Plaza. Más adelante se comenzó a realizar la Semana de Turismo”, recordó.

Si habrá andado uno y anda con las artesanías, que viajé por primera vez a exponer a Cosquín, siendo un adolescente, en 1963. Cosquín que comenzó en 1960, era un pueblo y la Plaza Próspero Molina sólo contaba con sillas de madera. Fui testigo de las primeras ediciones, del trabajo de los grandes maestros del folclore y las peñas. Que hoy son parte de la historia de la música del país”, recordó Da Silva.
La Casona y la Fiesta
En 1978 Hugo Da Silva y Pichón Bravo, platero reconocidísimo, fueron de los impulsores de la creación del Centro Artesanal La Casona y después de la Fiesta de la Artesanía. “Empezamos un núcleo de no mas de diez socios. El intendente Carlos Uslenghi que fue un hombre que hizo muchísimo por la ciudad compró la Casona Mir a la familia Girard, donde se instaló el centro artesanal. Hizo Mucho por la cultura. Bravo fue el primer presidente y yo el Secretario de Cultura”, recordó. “Desde el trabajo de La Casona, en 1979 realizamos la primera fiesta de la Artesanía. Que se hizo en La Casona y en el Parque Quirós”, destacó. La segunda fiesta fue en “la Escuela Paso, y cuando creció salió a calle 12 de Abril y desde 1991, en su constante crecimiento, pasó a su lugar desde ese momento: el Parque Herminio Quirós, que fue su primer ámbito, por otra parte”, evocó. “Fui presidente nueve años de la Fiesta Nacional, y fue la época de gran crecimiento y sobre todo afianzamiento nacional e internacional, de convenios con España y muchos países de América Latina. Se apuntó a las auténticas artesanías, al patrimonio, al crecimiento, a la protección de las artesanías, a las leyes de defensa del sector, con el apoyo de varias personas y en especial de Alba Bochatón y de Eva Olazábal”, recordó Da Silva.


Y hoy velamos con celo, trabajamos para mantener ese llama, ese espíritu a través de patios de tallistas, salones de la pieza única, valorización de los artistas, el nivel y jerarquía de lo expuesto y la entrega de la apreciada Rueca de Plata y de Oro”, concluyó.



