Parte II
Apreciado amigo de Tallamadera.com. ¡Gracias por subscribirte o por leernos si ya estabas suscrito!. En la primera entrega hablamos del peso y centro de gravedad de la maza, del diseño de una caja de coordenadas para tallarla sin torno, de la forma más efectiva de utilizar una sierra de mano para siluetear nuestra maza regularmente respecto a su eje y, de la forma de utilizar las gubias durante el desbaste. Obtuvimos el resultado que se muestra a continuación.
Si miráis el diseño veréis que el mango de nuestra maza es redondo y de unos 30 mm de diámetro. Eso nos permitirá agarrarlo firmemente entre el pulgar y los cuatro dedos de la mano. Las muescas de la sierra marcan el límite hasta el que podemos rebajar. Con un formón o una gubia recta trabajamos desde el centro de cada sector rebajando hacia el límite contiguo. Eso evita que se astille la madera y que la gubia profundice demasiado.

Trabajando en escalones evitamos la rotura incontrolada que podría producirse si intentamos levantar las fibras a lo largo de cada segmento. Otra posibilidad es hacer cortes más juntos con la sierra. Esa operación se facilita si utilizamos una sierra mecánica. En nuestro caso hemos hecho 6 cortes separados unos 25 mm. Demasiado para desbastar de un solo golpe al llegar a este punto de la talla.

Llega el momento de empezar a trabajar las esquinas. Medimos un cuadrado de unos 40 mm de lado.¡Demasiado excedente!. Feli propone trabajarlo por fases.
Para ello necesitamos mantener el dibujo del centro de cada una de sus caras. Prolongamos las líneas centrales de la cabeza de la maza y las unimos con las que marcamos en la base o testa del mango.


Marcamos 1,5 cm a cada lado de las líneas medias y tallamos la esquina, con una gubia de media caña. Se trata de unir ambas líneas haciendo cortes perpendiculares al eje de la maza, como puede verse en las siguientes fotografías.

Luego marcamos una segunda línea a 1 cm de la mediana y desbastamos de igual manera. La operación se repite para las 4 caras.
En la siguiente foto podéis ver cómo nos alejamos del borde rectangular de la cabeza de nuestra maza sin perder la concentricidad.
El reloj nos avisa que habrá que dejarlo para el Sábado siguiente.

En la siguiente entrega utilizaremos nuestra caja de coordenadas para obtener un mango recto bien alineado y de igual diámetro en toda su longitud.
La talla siempre progresa de la misma forma. A un inicio rápido le sigue un proceso cada vez más lento y minucioso.
Continuará….



