Parte IV
No ha sido tan difícil. Tenemos el mango distribuido en 5 sectores de diámetro uniforme de 33-34 mm separados por restos de una fase anterior. De momento no necesitamos un mango ergonómico así que vamos a quitar las protuberancias
Procurando tallar en el sentido de la fibra o en el contrario cuando nos obligue la cabeza de la maza, vamos igualando el diámetro.
Cuando no es posible o notamos que en lugar de cortarlas levantamos fibras, tallamos en cierto ángulo.

Una vez logramos aproximarnos al objetivo recurrimos a la escofina para afinar un poco mejor la superficie. No necesitamos acabarla del todo. Aún no.

Lo siguiente es marcar un círculo, de unos 80 mm, en la base de la cabeza ,en la zona de unión al mango. Otro de 90 mm en el extremo. Revisar las cotas del dibujo.
Para no perder el centro usamos nuestra improvisada caja de coordenadas. También sirve a la perfección para eso.
Podéis ver que el taco de haya maciza de partida no era un cuadrado perfecto. Ese hecho no nos ha perjudicado en absoluto gracias a nuestra caja mágica.
Ingenio y gubias. Estamos consiguiendo nuestro propósito con muy pocos medios y ningún aparato mecánico motorizado, como no sea el reloj que siempre nos marca el final. Es haya, es maciza, no tiene piezas montadas y es dura, bastante dura. No podemos trabajarla sin golpear la gubia.

Ya sólo nos queda marcar y retirar la madera sobrante. ¿Cómo?. Desbastando por silueteado con una sierra. Lo mismo que hicimos para el mango.
No lo hemos hecho antes porque la forma de la cabeza nos facilitaba el poder sujetar la pieza al banco.

Quitaremos las esquinas dejando unos 5 mm de excedente.

Hemos perfilado la madera a quitar con la sierra y procedemos a desbastar con la gubia plana. Obtendremos un octógono cada vez más difícil de sujetar al tornillo del banco. ¿Qué tal si la giramos 90º y sujetamos la cabeza por las caras donde antes dibujamos los círculos?

Seguiremos en la siguiente entrega.
Nos vemos y …¡Buena talla!.



