Parte V
Sujetando la cabeza de nuestra maza de manera favorable, procedemos a desbastar hasta la línea circular que marcamos en la testa.
Usamos la gubia de media caña para evitar que se claven las esquinas.
Usando otra maza o un substituto, rebajamos circularmente el borde cilíndrico de la cabeza. En su lado de 90 mm y en el de 82 mm, extendiéndolo a la zona central del cilindro para eliminar la forma convexa resultante que es visible en la fotografía.
Lo siguiente ya lo conocemos. Tras un primer desbastado a “ojo” usamos la caja de coordenadas para marcar las líneas de mayor excedente.. Una y otra vez desbastamos esas zonas hasta hacer desaparecer el lápiz y lograr líneas concéntricas sin saltos en toda la longitud de la cabeza cónica.
Por esta vía nos estamos acercando al final de nuestro trabajo.
Vamos a dejarlo en este punto. Volveremos a la tarea el Sábado que viene; no sin antes mostraros mi colección personal de mazas, recientemente incrementada con la adquisición a través de la Tienda, de dos bellos ejemplares en la querida madera de dos árboles emblemáticos. Una maza magistralmente torneada en olivo y otra sorprendente y casi aún más hermosa, si eso es posible, de madera de encina castellana, fabricadas artesanalmente, (no hay dos iguales), por uno de nuestros Amigos de Tallamadera.com.






