Parte III
Llegó el esperado momento de utilizar la caja de coordenadas.
Correctamente alineada, se convierte en la pieza clave necesaria para evitar un desbaste incorrecto del mango.
Para hacer más ágil la retirada y colocación de la maza, hemos abierto dos ranuras verticales sobre las que apoyar los clavos que, si recordáis, prolongan su eje central.
Todo será más sencillo si ajustamos la regleta lateral de forma que mantenga, en toda su longitud, la misma distancia al eje.
Bastará apoyar un lápiz de color para ir marcando los puntos más prominentes del mango, aquellos que hemos de rebajar. Como veis el color rojo forma una línea continua si el mango es concéntrico. La línea desaparece en los huecos de la talla.
Para cubrir toda la longitud del mango.es más fácil marcar líneas a intervalos regulares
Para eliminar las marcas rojas fijamos la maza al banco y iniciamos el desbaste tangencial con la gubia de media caña. Nos aseguraremos de retirar todas las zonas coloreadas trabajando sólo sobre ellas.
En las siguientes fotografías vemos los detalles del proceso.
Colocamos el lápiz en la regleta y usamos el pulgar y el índice como tope para mantener fija la posición del lápiz
Acercamos la punta buscando el punto mas profundo. Luego giramos la maza con la otra mano y marcamos nuevas líneas de desbaste.


Volvemos al banco. De nuevo con la gubia centrada en la línea roja, quitamos la madera hasta hacer desaparecer el color.
Una vez que el mango queda limpio, medimos con el calibre. Obtenemos zonas en las que sobran 6 mm, otras en las que sobran 4 y algún hueco en la que sólo sobran 2mm.
Marcamos de nuevo con el lápiz rojo y volvemos a insistir en las zonas más descentradas.

Como podéis ver el mango empieza a ser más estrecho allí donde dibujamos las líneas de color. Estamos generando unos surcos cada vez más próximos al fondo de nuestra talla. El calibre nos dirá cuando debemos parar.
Si algún sector ya está próximo al final lo dejamos y trabajamos en los contiguos tras verificar con el calibre que no bajamos en ningún punto de los 30 mm.

Entre los sectores más trabajados y cada vez

más profundos restan protuberancias. ¿Qué hacer para evitarlo?
Fácil. Tallando con una gubia plana en el sentido de la fibra uniremos crestas y valles hasta dejar un mango casi cilíndrico y lo más importante de todo, bien centrado respecto al eje longitudinal.
En este punto lo dejamos. ¡Laborioso pero seguro!
Tallar formas simples con una maza de latón en este caso, o con cualquier substituto más tosco, da soltura y habilidad a la mano izquierda que controla la gubia y a la diestra que la golpea. Sería al revés si eres zurdo.
Buen ejercicio, en todo caso, para todo el que empieza o lleva tiempo sin coger una gubia.



